BREVES graffitis de servilleta

Sed

La sed le llama cántaro
a este inmenso vacío
y pasa un río por tu nombre
en un arrullo lejano.
Es una tarde de noche
sin silencio y sin palabras
de campanas y penumbras
en algún lugar de abril.
Así te espero.
Con las velas plegadas
y las manos en vela.
Con las voces desiertas.
Con el alma lejana
y alando sus jirones.
Aquí te espero.
Afuera el crepúsculo
convoca a sus bandadas.


Vida

Mi vida es muy pequeña
quiero dejarla en el viento.
Que la desate, y la deshaga
y se la lleve.
Que caiga en alguna lluvia
que algún ocaso la queme.
Es muy pequeña mi vida
quiero darla en un bocado.
Ese gorrión que pasa
que en su suspiro la aspire.
Aquella abeja que zumba
que la endulce y se la olvide.
Que vuelva al agua o a la tierra
o a la nada...
Mi vida es muy pequeña
llega el otoño y se acaba.


Hojas

Las hojas murieron
y vuelven a la tierra.
Mis manos las reúnen
con voz crepitante
para darlas al fuego
de la tarde invernal.
Allí, el humo se alza,
más oscuro aún,
y por esa gracia
entre sus dedos de luz
descubro al sol:
más claro y más tangible
todavía.


Vuelta

Nos vemos a la vuelta.
Cuando la lluvia acabe
y se alce y se junte
y caiga otra vez.
Cuando la voz nos harte
y nos ciegue.
Cuando aturda la sordera
y podamos oír, de nuevo,
y tender la mano.
Perdón
si me niego al olvido
si guardo este ardiente
mechón del día.
El mundo gira y se me pasa.
Nos vemos a la vuelta.


Paisaje

Tan calma está la hoja
muerta en el ramaje
que cae y un oleaje
inquieta al lago y lo sonroja.
Cae también la tarde
y se despoja
de la inmóvil apariencia
del paisaje.


Angustia

Habituado ya
a la angustia
a mi angustia robusta
que no pierde el apetito,
tan segura de sí
que duerme tranquila
y reina hasta en los sueños
¿que haría si me dejara?
No puedo pensarlo en paz,
me angustia.


Se Labra

Madurará con los veranos
la flor de la palabra
y fragante quizás se abra
sobre las bocas que florezcan
al besarnos
pero profundas serán sólo las manos
porque el amor no se desflora
se labra.


Preciosa

Qué preciosa joyita
qué zafiro diminuto
como labrado en el sueño
de las flores y los frutos.
En las burbujas lluviosas
posaste apenas tu vuelo
fueron semilla fecunda
las lágrimas de mi suelo
¡Qué delirio de espirales
qué vértigo hay en tu trino!
Rizo de luz, trigo y alondra
tú vuelve al cielo
yo a los caminos.


Cascada

¡Cómo le cuesta al agua
no hacer nada!
dijo el salmón
en el rizo de una cresta.
Fluir en calma
ay, pobre pez,
cómo le cuesta
decía el río feliz
tras la cascada.


Lunita

Luna, lunita
regálame un cometa
para cuajar de oro las alitas
de mi princesa, verde sol y huerta

Luna, lunita
invítame a tu fiesta
y lleva luces de nácar a la cita
con que pueda sembrar mi alma abierta

Luna, mi luna
¿volverás a ser rostro surcado de gaviotas?
Mi luna buena, mi suelo, mi cuna
dime que vas a ser fecunda en las raíces ayer rotas

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